Por: Ing. Samuel Abreu, Mtr. en BIM Management
La paradoja dominicana
La República Dominicana se encuentra en una encrucijada en materia de construcción. Mientras el mundo avanza hacia la Industria 4.0, con procesos de diseño y construcción basados en digitalización, sostenibilidad y eficiencia, nuestro país continúa anclado en métodos, normativas y programas académicos que responden a necesidades de otra época.
La paradoja es clara: hablamos de competitividad global, de atraer inversión y de desarrollo sostenible, pero nuestro sector construcción opera bajo marcos normativos desfasados y prácticas obsoletas.
Educación y formación rezagada
- La mayoría de los programas de arquitectura e ingeniería no se han actualizado a las nuevas realidades globales.
- Todavía se enseña con un énfasis excesivo en planos 2D y técnicas tradicionales.
- Persiste una escasa formación en BIM, Lean Construction y diseño sostenible.
Mientras universidades en América Latina y Europa ya certifican profesionales en metodologías modernas, en República Dominicana seguimos preparando técnicos bajo esquemas del siglo pasado.
Normativas que no responden al presente
Nuestros códigos de construcción fueron creados en contextos históricos ya superados. Hoy enfrentamos retos mucho más complejos:
- Aumento del nivel del mar y mayor riesgo en zonas costeras.
- Deterioro progresivo de infraestructuras públicas por falta de mantenimiento.
- Presión sobre recursos energéticos e hídricos que demandan eficiencia.
- Exigencias de competitividad internacional para captar inversión en turismo e industrias.
El agravante del sistema de permisos
A esta brecha normativa se suma un problema crónico: el sistema de permisología en la construcción.
- Modelo obsoleto y descentralizado.
- Instituciones con debilidad técnica para responder a la demanda.
- Procesos lentos y burocráticos que generan interminables estancamientos costosos para inversionistas.
En lugar de facilitar el desarrollo, la permisología se convierte en un obstáculo que repercute directamente en la economía nacional. Urge migrar hacia un sistema ágil, digitalizado y transparente, que fomente la inversión y dinamice el sector.
El gran ausente: la obligatoriedad del BIM
La falta de obligatoriedad del Building Information Modeling (BIM) en obras públicas es otra gran deuda.
El BIM garantizaría:
✅ Mejor planificación y control en todas las fases de un proyecto.
✅ Reducción de sobrecostos y eficiencia en el gasto público.
✅ Transparencia en la gestión de proyectos.
✅ Monitoreo del ciclo de vida de la infraestructura, desde diseño hasta operación.
Mientras países como Chile, México, España y Reino Unido ya lo exigen, en República Dominicana seguimos retrasados, observando cómo nuestras infraestructuras se deterioran aceleradamente.
Riesgo de retroceso como nación
El deterioro de carreteras, puentes, hospitales, acueductos y escuelas públicas no es solo un problema de infraestructura: es un problema de desarrollo nacional.
Llegar a un punto de no retorno en su recuperación significaría un retroceso peligroso, hipotecando la competitividad y la calidad de vida de las futuras generaciones.
No se trata solo de construir nuevas obras: sin atender y modernizar lo existente, hablar de desarrollo es ilusorio.
Reflexión final
La República Dominicana necesita alinear educación, normativa y políticas públicas con los estándares internacionales de la construcción inteligente y sostenible.
El camino es claro:
- Formación moderna.
- Normativas actualizadas.
- Obligación del uso de BIM en obras públicas.
- Mantenimiento adecuado de nuestras infraestructuras existentes.
Todo lo demás es repetir errores del pasado, en un mundo que no espera.
Por: Ing. Samuel Abreu, Mtr. en BIM Management

