Construir con el clima en mente: una urgencia para el futuro urbano de República Dominicana
Por Samuel Abreu Marcelo
República Dominicana se encuentra en la primera línea de vulnerabilidad climática. Fenómenos como lluvias extremas, huracanes, calor intenso y aumento del nivel del mar no son una amenaza lejana: ya están afectando la vida de miles de personas. Sin embargo, gran parte de nuestras edificaciones, residencias y proyectos urbanísticos no están adaptados para enfrentar esta realidad.
Ante este escenario, incorporar el componente climático en la planificación y construcción de edificaciones ya no es una opción: es una necesidad urgente para proteger vidas, inversiones y garantizar el bienestar sostenible de nuestras comunidades.
¿Qué significa construir con enfoque climático?
Implica integrar desde el diseño los criterios necesarios para garantizar que las edificaciones sean resilientes, eficientes y adaptables al entorno climático actual y futuro. Esto se traduce en:
- Selección de materiales adecuados para condiciones climáticas extremas.
- Diseños de techos y drenajes preparados para tormentas más intensas.
- Ubicación de edificaciones fuera de zonas de riesgo.
- Incorporación de ventilación natural para reducir el consumo energético.
- Uso de soluciones pasivas y activas para el manejo del agua y la energía.
¿Por qué debe importarte, aunque no seas constructor?
Porque la adaptación climática de las edificaciones tiene consecuencias directas para todos:
- Si compras una vivienda, debes saber si podrá resistir un evento extremo.
- Si eres promotor, el valor de tu inversión dependerá de su resiliencia.
- Si representas una autoridad local, estás obligado a velar por la seguridad del entorno construido.
- Si eres ciudadano, tu calidad de vida se define en gran parte por el entorno donde vives y trabajas.
Lo que dice el marco legal dominicano
Tanto la Ley 368-22 de Ordenamiento Territorial, como su Reglamento (Decreto Núm. 396-25), establecen como principio esencial que la planificación territorial debe considerar el cambio climático y la gestión de riesgos.
Esto significa que en adelante, ningún proyecto urbanístico o de infraestructura podrá ignorar esta variable si quiere cumplir con la normativa y acceder a aprobaciones oficiales.
Urbanismo y resiliencia: una responsabilidad compartida
El cambio climático no espera. Y las decisiones que tomamos hoy sobre cómo construimos nuestras viviendas, escuelas, hoteles, hospitales o parques definirán nuestra capacidad para adaptarnos y prosperar como sociedad.
Desde mi experiencia técnica en planificación territorial e infraestructuras sostenibles, propongo un compromiso conjunto:
- Autoridades: Incorporar exigencias técnicas climáticas en procesos de aprobación y permisos.
- Profesionales del diseño y construcción: Adoptar enfoques de sostenibilidad y resiliencia en cada proyecto.
- Ciudadanía e inversionistas: Demandar edificaciones preparadas, eficientes y adaptadas al entorno.
Conclusión
Resiliencia no es un gasto extra, es una inversión en seguridad, salud, valor y bienestar.
Enfrentar el cambio climático desde la arquitectura y el urbanismo es apostar por una República Dominicana más fuerte, más justa y preparada para el futuro.
Por Samuel Abreu Marcelo Máster en Urbanismo Sostenible y Ciudades Inteligentes | Máster en BIM Management en Infraestructuras | Técnico en Planificación Territorial

